Figura etérea de un ángel translúcido suspendido entre ramas verdes, evocando una mezcla de naturaleza e irrealidad.
Una figura casi celestial que se confunde con la maraña vegetal, recordándonos que lo elevado y lo instintivo conviven en la misma rama.

La Colmena Vestida de Progreso.

Es curioso cómo las sociedades victorianas, vivían obsesionadas con abastecer la despensa colectiva. Todo era apariencia, consumo y territorio. Cuando se agotaban los recursos propios, se lanzaban a por los de la colonia vecina, entonando bailes de salón, mientras vaciaban las despensas ajenas.

Hoy no llevamos corsés, ni bigotes encerados, pero el patrón sigue igual. Nos pasamos el día compitiendo con la codicia bien planchada y la depredación bien peinada, para que los modales decoren, el discurso heroico del saqueo. 

Las preguntas que quedan rondando son incómodas:

¿Llamamos progreso a la lucha por la despensa? ¿de verdad creemos que somos tan distintos de los insectos?