Escultura de un lobo aullando sobre un pedestal de piedra en lo alto de la Cañada del Lobo, con montañas y cielo nublado al fondo.
El Lobo que espera en lo alto. Y tú, ¿tienes claro hacia dónde vas?

En Málaga, rodeado de montañas, decidí explorar los senderos cercanos para caminar. Descubrí la Cañada del Lobo, una ruta que termina en un mirador con vistas panorámicas hacia la Costa del Sol y la estatua de un lobo que parece aullar. Supe al instante que era el lugar al que quería llegar, así que, con mochila al hombro, me lancé a la aventura.

El trayecto fue sencillo al principio, solo seguí el camino marcado hasta que las señales comenzaron a multiplicarse, las vías se bifurcaron con sendas diversas para trail runners e incluso encontré señales de tráfico plantadas en mitad de aquel paraje natural, como si los animales fueran a conducir en cualquier momento. También me topé con ciclistas descendiendo a toda velocidad por veredas que antes parecían reservadas al caminante y como era de esperar, inicié la habitual letanía de reproches contra la señalización confusa… Hasta que frené.

—¿Cuál es tu objetivo aquí? —me pregunté—. Llegar al lobo, recordé. Consulté la brújula del móvil, fijé el rumbo y empecé a trazar mi propia ruta.  Mantuve la dirección y retomé el sendero regular. Merendé junto al Lobo, tomando nota de la enseñanza y dejándola aullar en mi mente: en el entorno complejo del Revenue Managment, la claridad del propósito y la alineación con la estrategia marcan la diferencia.