Paco se marchó del pueblo, para cumplir con el deber de ganar dinero y enviarlo al clan. Pasaron los años y cuando regresó al hogar familiar, su madre le informó de la muerte del padre y le reveló, que sus dos hermanas viudas, criaban como podían a tres hijos, que miraban la vida con hambre de futuro.
Paco se convirtió en sostén y refugio para todos. Fue tío, hermano, padre y abuelo a la vez. Con el tiempo, la vida fue llevándose poco a poco a los suyos, hasta que quedó rodeado de recuerdos y el afecto de los pocos vecinos que quedaban en la aldea. Los sobrinos partieron hacia la ciudad y no hubo cartas ni visitas.
En la vejez, Paco vendió las tierras que ya no podía cuidar, quedándose solo con la morada donde vivía. Cuando llegó su “último viaje”, los sobrinos acudieron al hogar, movidos por la expectativa de la herencia a cobrar. No hallaron más que la pequeña casa que en otro tiempo los cobijó. Esa escasez los enfureció y en su frustración, hicieron una hoguera con las pocas pertenencias que conservaba el hogar.
Entre los papeles, fotos y cartas con las que alimentaban la fogata, encontraron una nota: -“Dentro del traje negro hay un sobre con 600.000 pesetas”-. Corrieron hacia el fuego, pero el traje negro se había transformado en humo y cenizas.
Destaco esta historia del libro “La huella”, de María Isabel Vidal Melgar, porque me hizo reflexionar sobre el valor del trabajo silencioso del Revenue Management, dedicado a sustentar la rentabilidad del largo plazo. Para mí, el “traje negro” representa ese valor oculto de la claridad en la distribución, la relación de los equipos, la coherencia de la estrategia y la confianza del huésped, que no se ve, pero sostiene todo lo demás. Lo comparto para recordar que el trabajo invisible, es a menudo lo que permite que todo lo demás brille.

