Dos rostros digitales enfrentados, conectados por una red de líneas y luces de colores que simbolizan flujos de datos, comunicación y tecnología. La imagen representa la inteligencia artificial y el vínculo simbólico entre humanos y máquinas.
Cuando las conversaciones humanas se rompen, algunos encuentran en una IA lo que no hallan en la mesa del desayuno.

Desayunaba con ruido de fondo. En la mesa de al lado, un matrimonio mayor, hablaba con esa mezcla de resignación y desconcierto, que aparece, cuando la comunicación se rompe y nadie sabe cuándo comenzó.

-Dice que ChatGPT la entiende más que nosotros – comentó él, mirando el café, como si buscara una respuesta ahí.

Me quedé pensando, en lo fácil que es, sentirse escuchado, cuando nadie te discute, no te interrumpen, ni te llevan la contraria… pero la vida, fuera del chat, no funciona así.

Las personas no responden en segundos, a veces no responden en absoluto y cuando lo hacen, no siempre dicen lo que esperas escuchar.

Puede que los padres, no sepan cómo acercarse…. o quizá la hija, no quiera ser alcanzada. Escuchar de verdad, no es cómodo y tal vez por eso, vale aún más.