Bota solitaria en mitad de un sendero rural con vegetación húmeda, símbolo de alerta inesperada en un camino tranquilo.
Una bota sola en mitad del camino. Ni sangre, ni drama. Sólo la señal perfecta para que el cerebro invente un thriller. A veces, el susto no necesita hechos, le basta con el silencio raro y una hoja que cruje.

Iba solo, cruzando una zona rural. De repente, un perro empezó a ladrarme con fuerza, una vaca bloqueaba el sendero y al fondo, un ruido seco, entre los matorrales, me hizo parar. El cuerpo se tensó. Instinto puro. Atención afilada y al final… no era nada. Ni amenaza, ni peligro real, sólo el gesto reflejo por la alerta. Cuando retomé el paso, recordé que Revenue Management, también hay sobresaltos, por cancelaciones en bloque, overbookings inesperados, competidores que rompen el mercado y aunque el cuerpo pide reaccionar, a veces, sólo hay que ajustar el paso, para no perder el criterio, cuando todo tiembla. El susto no se elige… la respuesta, sí.