En el Camino de Santiago, cada cual avanza a su manera.
Hay quien lleva mochila y quien prefiere el servicio de traslado. Quien duerme en literas compartidas y quien prefiere habitación individual. Quien camina solo y quien va en grupo. Quien hace el trayecto a pie y quien lo recorre en bicicleta.
Y todos estos modelos, responden a necesidades invisibles para los demás.
En los equipos de alojamientos hoteleros pasa lo mismo. Cada área trabaja desde su enfoque: Revenue, Comercial, Reservas, Marketing y Distribución…igual que en el Camino, cada uno avanza desde su función.
Pero cuando el “KPI del juicio” se dispara, es el momento de parar y revisar los básicos: respeto, escucha y empatía.
Sin eso, nos convertimos en peregrinos sin rumbo, aunque sigamos avanzando.

