No es lo mismo llevar buen equipo que estar preparado para usarlo.

Lo digo por la experiencia que tuve justo el primer día del Camino de Santiago. Lluvia ligera y senderos estrechos que no negocian.

A mitad de etapa, una pareja de jóvenes descansan sentados sobre una piedra. Se les nota agotados.

—La verdad… no nos preparamos para esto —dicen.

Llevaban el material correcto: mochilas técnicas, botas y ropa de montaña. Todo correcto en apariencia. Pero les faltaba lo más importante: preparación física.

En hotelería sucede algo parecido con la venta directa: se invierte en SEO, campañas de SEM, social ads y rediseñan la web para aumentar la conversión y resulta que el mejor precio está en otro canal.

Ahí aparece el problema: buena ejecución en marketing, pero poca protección en el precio.

Se atrae tráfico, pero se pierde margen en el momento clave de la decisión.

Cuando el precio no está adecuadamente defendido, baja el ADR, se resiente el RevPAR y y sube el coste de adquisición sin control.

Como en el Camino: puedes tener botas óptimas, pero si no estás preparado para subir la cuesta, el problema no es el equipo. Es la preparación.

En Revenue pasa lo mismo. La tecnología ayuda, el presupuesto suma, pero la disciplina estratégica es lo que marca la diferencia.

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