En ruta, caminar cerca de otros es fácil, hasta que aparecen, complicaciones tales como, una pendiente traicionera, una bajada técnica o esa lluvia, que no avisa y cala hasta los huesos. Entonces, el paso firme se debilita, la charla constante se silencia y la fuerza queda atrás.
Cuando el terreno se violenta, no caen sólo los pies… sino también las máscaras. En el ámbito laboral pasa igual, al apretar la presión, necesitas conocer al equipo, para evitar resbalar. Gestionar ingresos, no es sólo mover precios, sino leer el mercado, sin perder de vista, a las personas que lo hacen posible.

