La Colmena Vestida de Progreso.
Es curioso cómo las sociedades victorianas, vivían obsesionadas con abastecer la despensa colectiva. Todo era apariencia, consumo y territorio. Cuando se agotaban los recursos propios, se lanzaban a por los de la colonia vecina, entonando bailes de salón, mientras vaciaban las despensas ajenas.
Hoy no llevamos corsés, ni bigotes encerados, pero el patrón sigue igual. Nos pasamos el día compitiendo con la codicia bien planchada y la depredación bien peinada, para que los modales decoren, el discurso heroico del saqueo.
Las preguntas que quedan rondando son incómodas:
¿Llamamos progreso a la lucha por la despensa? ¿de verdad creemos que somos tan distintos de los insectos?

